COMMUNITY PHOTOGRAPHY & HISTORY - MEDELLIN

un éxodo intraurbano

Una piñata de casas

 

 

En Bogotá, el 30 de abril de 1984, alias “Quesito”, un joven de 17 años criado en las calles de Lovaina en la Comuna 4 de Medellín, vació una ametralladora contra el vehículo de Rodrigo Lara Bonilla, matando el entonces Ministro de Justicia. Dos semanas después, Pablo Escobar, fue acusado de ser el autor intelectual del crimen y declarado prófugo de la justicia.

 

La noticia de que "el Patrón" ya era un perseguido se regó por los tugurios del basurero de Moravia provocando un pánico: creían que iban a perder las casas que les prometió su benefactor en el barrio él había construido conocido como "Medellín Sin Tugurios".

 

Unas seiscientas familias de Moravia empezaron cargar taxis con colchones, camitas, ollas y todo que podían llevar con ellos en un éxodo hacia el barrio en la Comuna 9 (Buenos Aires) que ya era rodeado por el ejército y cientos de personas esperando adueñarse de una casa en el caos de esa noche.

Irene Gaviria y Francisco Flórez. Barrio Pablo Escobar.

Yo me gané esta casa porque Pablo Escobar en ese tiempo era liberal independiente y nosotros le hacíamos corriente a él. Entonces una vez que estábamos con él allá, entramos a Moravia y había un poco de niñitos allá, en ranchitos en teja de cartón que llamaban teja campesina… Íbanos pasando con el señor Pablo allá, él se quedo mirando esos niños allá, y dijo –“No esto no puede seguir así esto tiene que tener algún cambio.” Entonces se quedó la cosa así. Después él compró este lote y se puso a edificarlo. El proyecto de él, de la primera etapa, era hacer las casas y entregarlas amuebladas.

 

Ese día que yo llegué acá me llamó Pedro Gil. Él me dice – “Hombre Rafael te pido que te vengas como podas y a la hora que podas. Resulta que mataron al a Lara Bonilla y le hicieron persecución a Pablo Escobar y entonces nos van a quitar lo que ya hemos ganado con él. Venirte como podas.”

 

Ya sabía que esta casa iba a tocar a mí, porque yo venía todos los días… ya la había escogido. Esta casa no tenía puerta; no tenía ventanas, la única cosa que tenia eran los servicios.

 

La primera entrada que hicimos aquí eran cuatro personas. Yo entré aquí el 16 de Mayo a las seis de la tarde. Al otro día ya empezó a entrar la gente.

 

Aquí hicieron un reten a no dejar entrar a nadie, entonces la gente no entraba los carritos pero entraban solos y entonces después le hicimos fuerza para que ellos fueran entrando, a descurtir con ellos para que los dejaran entrar, mientras nosotros discutimos con ellos un grupitos, los otros se iban entrando y así entramos acá con su cargaditos de muebles.

 

Rafael Antonio Vélez

 

Cuando Pablo llegó al basurero la primera vez decían que llegó “el doctor” nada más. Y “el doctor”: bien vestido y bien bonito, porque él era muy bonito. Le recuerdo mucho con una camisa azul cielo - se veía lo más de bonito - y un pantalón negro.

Pablo iba mucho a la basura, él subía mucho allá. Era un hombre muy sencillo; muy simpático; muy amable. A él no le importaba estar en la basura… no le importaba las personas todos mugrosas.

 

Él dijo que para el día de las madres, lo que les voy a regalar va a ser la tubería para el agua. No sé por dónde cogieron esa agua… y el agua nos llegaba de noche, y la noche ara la hora para nosotros para bañarnos, para lavar, para todo porque a esa hora llegaba el agua. Y esa era la hora que nosotros recogía el agua, llenamos una caneca grande: nos bañamos y lavamos la ropita y todo tarde en la noche.

 

Es que Pablo no hay sino uno. Y Pablo no vuelve.

 

Irene Gaviria

 

 

Él hizo una cancha allá y llevó a la gente a la inauguración de esa. Entonces nos hicimos esta (Irene) y yo a un ladito. Nos hicimos sentados y Pablo arriba celebrando con la familia y un poco de gente que llevó a la inauguración. Cuando él se quedó mirando a esta y le hizo señas que subiera… que subiera que fuera. Esta se subió a la gente entonces le dijo –“¿Viejita vos sos de adónde?”- Entonces esta le dijo- “Yo me llamo Irene Gaviria, mi papa llamaba Moisés Gaviria de Frontino, Juntas de Nutibara y Rio verde”. “¿Y ustedes están muy pobrecitos?”. “Tan pobres que vea estoy acá en el basurero.” “Vea yo te doy una maquinita para que coses. Te voy a poner un negocito bien bueno para que vivas del negocito y anda el sábado al edificio que yo tengo pa´ que conversemos.” Entonces esta se fue para allá. Se lo encontró allá y conversaron. Esta era familiar de él y le dijo que le iba poner una casita por aquí y un negocio. Cuando en esos días que le iba a dar el negocio ya comenzaron la persecución… Era tan buena persona, tan humanitario con los pobres; tan sano; tan como… tan católico – como Ermilda era una madre tan católica; tan buena… y Pablo un hombre muy, muy…mejor dicho ese hombre como Pablo no vuelve a nacer: tan humanitario… lastima con los pobres.

 

Francisco Flórez

Ibón y familia. Barrio Pablo Escobar.

Rafael Antonio Vélez y esposa. Barrio Pablo Escobar.

Llegaba (la basura) del éxito el día lunes y eso llegaba con lo que no vendían esa semana llagaban en ese carro y vaciaban eso allá. Eso era el almacén agachase, ahí recogíamos cebolla; recogíamos carne; frijol; tomate; de todo… empacaditos. En un costal y en bolsas plásticas llevaban eso… llevábamos comida para la casa.

 

Sufrimos y no sufrimos porque allá llegaba… por allá encontramos ollas, allá uno encontraba trastes, allá encontraba uno cobijas, allá encontraba uno sabanas, allá encontraba uno ropa… allí no sufría uno. Y cuando venimos para aquí pues, quedamos con que arroparnos.

 

Nosotros teníamos los fichos, estábamos en la lista, ya sabíamos más o menos los que íbamos a venir, pero esperando, y de pronto alguien dijo –“Muévanse y váyanse que se van a quedar sin casa, porque ya desde anoche esta yéndose gente para allá”. La verdad arreglamos y cogimos dos taxis y nos vinimos y con lo que pudimos arrastrar y dejamos la casita sola… a mi me daba un remordimiento que me quedó la casita sola… Supongamos que en ese taxi paramos el colchón

y cabíamos los tres, con ollitas, con cobijas… Yo aquí (en las piernas) traía una caja y este adelante sentado con un bulto encima con mechitas porque no tenía ni chifonier ni nada… atrás el taxi teníamos el colchón y otro se vino también con cositas.

 

Llegamos y estaba sitiado aquí en este parte: aquí habían soldados; había policía, de los que vinieron de allá les pusieron a hacer retén – que no entrara de otras partes de otros barrios gente desconocidas, sino que entrara la gente que ellos conocían más o menos que era de allá la basura, para que no abusara de entrara a coger casas.

 

Entonces llegamos y nos entremos Diego Peroz a quien le decía don Gabriel. No sabíamos dónde íbamos a llegar… y dijo Pedro a Don Gabriel “Que vaya llevar a Doña Irene a la parte de arriba, a las últimas casa de arriba.” - “Que yo no me voy a ir para arriba. Yo no me voy por allá.” – “¿Por qué?” – “Tan raro que me tocó la casa de allá siendo que Pablo me dijo que me iba a dar aquí en las casas de abajo.” Y yo no me iba a ir para allá. “Me busca una casa aquí o usted verá ¡entendió!” – “Ah, pues entonces búsquela donde usted quiera.” –

“¿Donde yo quiera? No, es que usted debía haber tenido eso en cuenta, porque a usted le dijo personalmente que me dieran una casa en un buen sitio. Usted sabe como lo dijo él.” Entonces él dijo “Ay pues entonces, vaya a buscarla donde quiera."

 

La primera casa no tenía servicios, no tenía agua. Cuando al otro día se apareció Jaime... Estamos acostados en el piso sobre un colchón. Jaime nos dijo – “Ay ¿cómo están?” – “Mire como estamos. No tengo agua, no tengo servicios, no tengo nada”. Él dijo al Pecoso, así lo llamaban a Pedro – “Hombre Pedro, ¿a usted donde me tiene a Irene?” – “Ay, a ella escogió esa casa.” – “Yo no lo escogí. Usted me iba a mandar para arriba y yo por no irme para allá -como esta estaba desocupada, cuando quedarme sin casa de todo- yo cogí esta. Entonces Jaime dijo – “Usted no sabe que si Pablo se da cuenta de que Irene está en las condiciones en que está… le va a doler mucho… ¡Vaya a escoger la casa que usted quiera!”… Entonces venimos para acá que era la casa donde guardaban las materiales.

 

Irene Gaviria