COMMUNITY PHOTOGRAPHY & HISTORY - MEDELLIN

el joven aventurero y líder barrial

El amigo de "las colegiadas" y "el fiscal" de su vecindario

Alfonso Monsalve

 

En 1937, a los 14 años de edad, salió del pueblo de Concordia para la ciudad de Medellín. Llegó al barrio Guayaquil con unos pesos en el bolsillo que gastó en hoteles las primeras noches y después le tocó amanecer en la calle hasta que consiguió trabajo como ayudante de conductor en una flota de buses que recorría distintos barrios de la ciudad.

 

Fue así como en la década del cuarenta conoció lo que es hoy el barrio Palermo. Llegó a “Las Camelias”, una zona de “tolerancia” donde estaban ubicados varios bares, salones de baile y prostíbulos. Aquí vivió en un cuarto ubicado en un pasaje que compartía con mujeres que trabajaban en el sector como bailarinas o prostitutas. Él les ayudaba a mantener sus cuartos en orden y a cambio ellas le daban algún dinero, o le “mantenían bien vestido”, o le enseñaban a bailar tangos y boleros.

“Cuando ya aprendí a bailar ya tenía dos muchachitas pa’ bailar, una pa’ bailar tango y otra para el paso doble…una se llamaba Lucila y la otra le decíamos la India.” Se casó con una joven “de muy buena familia”, con la cual se fue a vivir a un lote que compró y edificó cercano a las Camelias.

 

“Ahí tenia huerta, tenía repollos, tenía yuca, tenia plátano, tenia aguacates, tenía hasta café… Ser joven por acá en mi época era una vida muy buena, había abundancia de todo, la gente era formal, la gente le

ayudaba a usted a cualquiera, y todo era más barato, cuando yo comencé a tener hijos la vida era muy barata.”

 

Había una gran planicie frente a su casa que servía para organizar los campeonatos de futbol y semilleros. Por aquellos años entrenaba centenares de muchachos, entre ellos varios de “Los Priscos”, una afamada familia que hacia parte de las bandas que trabajaban para el cartel de Medellín: “Eran bastanticos los hombres que yo conocí eran cinco pero ya no me acuerdo sino de

Ricardo y José… se pusieron asesinos que mataban a cualquiera.”

 

En los 80 la cancha fue ocupada por una “invasión” de ranchos y hoy allí se encuentra casas y calles del barrio.

 

La gente del sector conoce a Don Alfonso como “El Fiscal”, por hacer parte por muchos años de la junta de acción comunal del barrio Palermo.